Muchas veces no sabemos por dónde empezar, solo percibimos que queremos estar mejor. Pero es difícil empezar, porque hay que empezar por alguna parte. Mejorar LA VIDA es mucho, entonces nos trabamos. Yo sostengo que a través de pequeñas acciones que pasan por lo cotidiano uno puede cambiar muchísimo.
¿Es posible replantearse algunas cosas?¿Podemos eliminar el caos de nuestra vida? ¿A través de una mayor organización podemos hacernos un hueco para cuidarnos a nosotras mismas?
Vamos por parte: replantearse algunas cosas, sí. Segundo: eliminar el caos es muy ambicioso. A lo sumo se lo puede administrar, con mayor o menor stress. Tercero, simplificando algunas cosas y cambiando otras podemos hacernos un hueco para cuidarnos a nosotras mismas y ser mejores como personas, madres y profesionales, en el orden que quieran.
Para empezar de nuevo, una y otra vez. Para sentirnos acompañadas en esta búsqueda. Para encontrar ideas y soluciones, esas que antes te daba mamá o la abuela o esas que son tan nuevas que es imprescindible compartir. Para eso pensé este blog.
Todos los días podemos hacer algo que nos ayude a vivir mejor: cuidar el cuerpo y la salud, organizar mejor nuestro tiempo, estar más felices en el trabajo y con nuestros hijos, tener la casa más ordenada...
lunes, 20 de abril de 2009
viernes, 10 de abril de 2009
Espero que en el lugar donde se guardan las células madre de mi hijo las cosas no se traspapelen como acá
Hace dos días estaba acá, en mi escritorio, mirándome como sonriendo. Pero hoy ya no está.
La busqué con toda mi fuerza. Guardé esperanzas hasta último momento, incluso hasta este momento. Por ella hice orden en papeles que habían juntado tierra un par de años, pero no.
Esa factura no apareció. Y mañana tengo que ir al local donde hice la compra y decir,
La busqué con toda mi fuerza. Guardé esperanzas hasta último momento, incluso hasta este momento. Por ella hice orden en papeles que habían juntado tierra un par de años, pero no.
Esa factura no apareció. Y mañana tengo que ir al local donde hice la compra y decir,
Créanme, yo pagué el total de esta compra, lo que pasa es que el tiempo pasó yQué feo... Y más feo aún si esa factura estaba aquí, frente a mí, el viernes pasado.
se me traspapeló, quieren que les dé mi número de DNI?
martes, 11 de noviembre de 2008
No variar colores de los cepillos de dientes si uno comparte baño con otra persona
Por segunda vez en esta semana me lavé los dientes con el cepillo de dientes de mi marido, que es de color lila y de la misma marca que el mío, que es rojo.
Hay que considerar que uno se lava los dientes en estado de automatismo. Por lo tanto, lila=mujer.
Por eso, a partir de ahora, velaré porque sus cepillos sean azules, celestes o a lo sumo verdes. Es nada más ni nada menos que una convención, pero no hay nada mejor que las convenciones cuando uno está más dormido que despierto.
Hay que considerar que uno se lava los dientes en estado de automatismo. Por lo tanto, lila=mujer.
Por eso, a partir de ahora, velaré porque sus cepillos sean azules, celestes o a lo sumo verdes. Es nada más ni nada menos que una convención, pero no hay nada mejor que las convenciones cuando uno está más dormido que despierto.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Fin de semana salvaje: sola a cargo de un bebé
Este fin de semana me lo pasé sola a cargo del bebé, con mi marido y los chicos más grandes de campamento. Cuando digo sola es sola: sin un solo brazo extra para cargar al gordo mientras uno hace papilla - o come, o va al baño -. El panorama era aterrador...
Para evitar entrar en caos total probé lo siguiente: cada vez que me movilizaba de un ambiente a otro, cargaba conmigo un elemento que estaba fuera de su sitio para ponerlo en su sitio. Uno puede cargar algo pequeño (un juguete, una mamadera, platos) incluso si tiene un niño en un brazo. Es más, hacerlo con un niño en brazos lo pone a uno en la urgencia de hacerlo más rápido, ya que carga con unos 9 kilos de sobrepeso en un brazo.
Y saben qué? La casa no quedó impecable pero quedó bastante bien.
Aparte, pude trabajar, comer, vaciar dos estantes que están a la altura del pequeño gateador, bañarme, dormir la siesta, ver una película, almorzar con una amiga (llevando conmigo al bebé, lógico) e irme sábado y domingo a dar dos vueltas al lago de Palermo con carrito. El desafío no era tan terrible. Se trataba solamente de:
1. Aceptar que los bebés se comunican llorando y que en algunos momentos el mío lo iba a hacer
2. Buscar el orden a partir de las pequeñas cosas
3. Aprovechar los momentos de sueño del bebé para hacer lo que más quería (o tenía) que hacer, teniendo claros los tiempos y las prioridades
Para evitar entrar en caos total probé lo siguiente: cada vez que me movilizaba de un ambiente a otro, cargaba conmigo un elemento que estaba fuera de su sitio para ponerlo en su sitio. Uno puede cargar algo pequeño (un juguete, una mamadera, platos) incluso si tiene un niño en un brazo. Es más, hacerlo con un niño en brazos lo pone a uno en la urgencia de hacerlo más rápido, ya que carga con unos 9 kilos de sobrepeso en un brazo.
Y saben qué? La casa no quedó impecable pero quedó bastante bien.
Aparte, pude trabajar, comer, vaciar dos estantes que están a la altura del pequeño gateador, bañarme, dormir la siesta, ver una película, almorzar con una amiga (llevando conmigo al bebé, lógico) e irme sábado y domingo a dar dos vueltas al lago de Palermo con carrito. El desafío no era tan terrible. Se trataba solamente de:
1. Aceptar que los bebés se comunican llorando y que en algunos momentos el mío lo iba a hacer
2. Buscar el orden a partir de las pequeñas cosas
3. Aprovechar los momentos de sueño del bebé para hacer lo que más quería (o tenía) que hacer, teniendo claros los tiempos y las prioridades
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